cuando el sol brilla, el bosque tiene un murmullo diferente. Es el murmullo de la vida, de cómo van creciendo a la sombra de los centenarios coihues los diminutos musgos, maravillosa alfombra verde que cubre unificando suelo, rocas y raíces. Los múltiples arroyos bajan bullicios, alborotados después de la lluvia blancos de espuma.... Salpican los helechos, que crecen exuberantes, agradecidos de tanta agua y de los rayos de sol que suelen alcanzarlos a través de los frondosos árboles unos minutos al día.
lunes, 25 de enero de 2010
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Ingrid:
ResponderEliminarEres una amante de la naturaleza, especialmente de bosques. Cómo gozarás con la belleza del sur de Chile.
Preciosas fotos y notable escritura!!